¿Qué valoras en el pago del colegio de tus hijos?

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¿Qué evaluaste al escoger el colegio para tus hijos? Lo más probable es: la propuesta educativa del colegio y cómo esta se enfoca en la formación de tus hijos como personas; el modelo educativo que el colegio propone para que tus hijos desarrollen competencias para enfrentar con éxito los retos de la vida moderna; el cuidado con el cual el colegio selecciona y capacita a los profesores que guiarán a tus hijos, no por un año, sino a lo largo de los 12 o 13 años de tránsito entre la niñez, la adolescencia y la juventud. Y finalmente, el entorno y clima que los directivos del colegio se preocupan por construir para que tus hijos se sientan seguros, acogidos y motivados en la convivencia con sus compañeros de estudio, que serán sus amigos para toda la vida.

Estamos en el Siglo XXI, en plena era de la transformación digital. La mayoría de nosotros – y en especial los alumnos que son nativos digitales – tenemos claro que la información y los conocimientos están a libre disposición en internet. En el sector educación se viene hablando hace años, de la obsolescencia del profesor “trasmisor de conocimientos” y de su nuevo rol como “guía” y “facilitador” del proceso de aprendizaje. De descartar la educación “memorística” agrupada en cursos teóricos, por el desarrollo de competencias “duras” y “blandas” a través de retos de aprendizaje del mundo real, que despierten la curiosidad e interés particular de los alumnos. De romper las limitaciones del aula física y la homogeneidad de las secciones, por experiencias de aprendizajes virtuales y colaborativos con grupos diversos de alumnos de diferentes realidades, niveles sociales, razas y nacionalidades. De la crisis de valores, y de lo clave que es el colegio como el entorno forjador de ciudadanía, del desarrollo de la autoestima y de sana convivencia en comunidad. 

Paradójicamente la Pandemia ha acelerado la transformación de la Educación tradicional a la Educación del Siglo XXI. Ha forzado a los alumnos y profesores a interactuar en el mundo digital, al alumno a desarrollar mayor autonomía de aprendizaje, y al profesor a asumir el rol de guía y facilitador en experiencias de aprendizaje relevantes a la realidad que estamos viviendo.

Pero el cambio ha sido dramático e intempestivo, poniendo una enorme presión sobre toda la comunidad educativa, que no estaba preparada. Los colegios están haciendo un enorme esfuerzo por implementar plataformas virtuales, los alumnos y profesores por adaptarse a nuevas metodologías, de un día para otro. Los padres a brindar apoyo y el mejor entorno en el espacio del hogar para sus hijos. No es posible que esto sea perfecto desde el primer día y más bien se irá afinando en el tiempo con la colaboración de todos. Es una situación difícil, pero el potencial transformador al “nuevo normal” en la educación de tus hijos es enorme.

Tanto los padres, como los colegios están en situación de vulnerabilidad económica. Hoy se hace necesaria una comunicación honesta y transparente entre cada colegio y los padres de familia en la búsqueda de soluciones para que el proyecto educativo de sus hijos – un proyecto de largo plazo, en el que son aliados, no enemigos – salga adelante. No todos están en igual situación. Algunos padres habrán sufrido un fuerte impacto económico, pero otros no tanto. Algunos colegios podrán ajustar costos para evitar desprenderse de su plana docente, pero otros no tanto. Seamos conscientes que en esta emergencia todos nos tenemos que ayudar.

Para aquellos padres que sí pueden solventar total o parcialmente la pensión, es relevante una reflexión a la pregunta, ¿Qué valoras en el pago del colegio de tus hijos?

En esta emergencia sin precedentes, ¿es relevante argumentar que el Aprendizaje Virtual – que nos hemos visto forzados a implementar- no vale porque no es lo que contrataste, “un servicio presencial”? ¿Vale menos, porque tus hijos no estarán sentados en una carpeta frente al profesor todas las “horas presenciales contratadas”, absorbiendo los conocimientos que el profesor debería trasmitirle minuto a minuto? ¿Que la interacción de tus hijos con su profesor a través de dispositivos digitales (Internet, WhatsApp, Zoom, Teams etc.) es una experiencia de aprendizaje de menor calidad? ¿Vale menos porque se están priorizando aprendizajes claves, y no se cubrirá todo el contenido teórico de la temática del currículo escolar? ¿Vale menos porque el alumno este año, no usará una carpeta, no consumirá energía eléctrica, no usará los baños, ni jugará en el jardín del colegio? 

En el Siglo pasado quizás toda esta argumentación tendría mucho de cierta. 

Pero estamos en el Siglo XXI. 

Y estamos viviendo una Pandemia.




Mariana Rodriguez Risco


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