Rompiendo con los Estereotipos del Emprendedor

Si me hubieran preguntado de joven hacia adonde quería dirigir mi carrera profesional hubiera respondido sin dudarlo: Ingeniería Civil. Sin embargo, una vez graduada las circunstancias de la vida y la experiencia laboral me llevaron a darme cuenta que después de todo, en efecto, tenía espíritu emprendedor.

Y fue así, que después de algunas décadas emprendiendo, dirigiendo y gestionando instituciones educativas terminé siendo fundadora y gestora de 4 instituciones de educación superior : La Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)La Universidad Privada del Norte (UPN)Cibertec e ITN. ¿Quién lo diría?

Es que, a mi juicio, y quiero compartir este aprendizaje, yo era todo lo contrario al estereotipo que solemos tener del típico emprendedor:

  • Una persona inusualmente creativa e innovadora
  • Con alta tolerancia ya hasta gusto por las situaciones de riesgo
  • Que desafía permanente el status quo
  • Son inquietos y versátiles
  • Son visionarios y muchas veces adelantados a su tiempo
  • Un gran iniciador que pierde rápidamente el interés cuando la idea se concreta
  • Un excelente vendedor de sus productos (aunque estos aún no existan)
  • De mente abierta, siempre dispuestos a escuchar y aprender

Esa no era para nada la persona que yo creía que era:

  • Una persona que planifica y concreta
  • Estable, prudente y con aversión al riesgo
  • Persistente y demasiado transparente para ser una buena vendedora
  • Algún error en el destino me había llevado por un camino que no creía que estaba hecho para mí. Con tiempo y esfuerzo, un gran equipo de personas (y un poco de suerte) transformamos ese andar, esos emprendimientos en empresas de reconocido éxito.

En un reciente artículo del Hardvard Business Review se cuestiona profundamente estos estereotipo.

Descubrí que más allá de la creatividad, que sin duda todos tenemos, un emprendedor es:

  • Una persona abierta a nuevas experiencias
  • Una persona que está en una búsqueda constante de nuevos aprendizajes
  • Que un emprendedor no busca el riesgo, sino que el riesgo y la incertidumbre lo motivan y estimulan más que ponerlo ansioso
  • Que confía en su capacidad de enfrentar contingencias
  • Que un emprendedor quiere ser el dueño de su creación, ser la fuerza en el centro de sus iniciativas, ser el que hace una idea realidad
  • Su creación, es una expresión de su ser
  • Que un emprendedor tiene una gran habilidad para persuadir y convencer a personas a seguirlo hacia una visión o nuevos esquemas, con muy poca evidencia y con muy poco que ofrecer.

Esta descripción del espíritu emprendedor resonó en mí. Entendí como mi pasión por la lectura, el disfrute de las experiencias de formación y capacitación, la reflexión y planificación de múltiples escenarios en la solución de los problemas, la persistencia, el apego tan personal a la visión y misión de las instituciones educativas que co-fundé, y una cultura de extraordinario compromiso en nuestras organizaciones desde su inicio, son en realidad una expresión de un auténtico espíritu empresarial.

Me alegra saber que finalmente sí tenía pasta de emprendedora después de todo. Y espero que otros como yo, que no se sentían identificados con los estereotipos que solemos asociar a los emprendedores, descubran que sí pueden tener ese ADN emprendedor.

 


Mariana Rodriguez Risco | Presidente Laureate Perú
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Mariana Rodriguez Risco


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