Liderar sin dejar de ser una misma: Tres Perlas de Sabiduría

Perlas de Sabiduría
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Liderar sin dejar de ser una misma: Tres Perlas de Sabiduría
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Durante muchos años sentí que no encajaba como líder.

Era la única mujer —o una de las pocas— en el equipo directivo o en la sala de directorio.

Además, en mis primeros años también era la más joven.

Y, para completar el cuadro, tenía un estilo de liderazgo muy vocal y transparente: el de señalar el elefante en la sala que nadie quería ver.

Muchas veces sentí que no encajaba en el molde.

Ni en apariencia física.

Ni en personalidad.

Ni en estilo de liderazgo.

Como si viniera de otro planeta.

Hace unas semanas me invitaron a dirigir unas palabras a las graduadas de Compass de Laureate Perú. Un programa diseñado para fortalecer el talento femenino de Universidad Peruana de Ciencias AplicadasUniversidad Privada del Norte y Cibertec.

Mientras preparaba mis palabras pensé: después de más de 40 años como  emprendedora, CEO y directora de empresas.. ¿qué aprendizajes realmente vale la pena compartir?

Estas son tres Perlas de Sabiduría que compartí.


PERLA Nº1

Construye un liderazgo auténtico

Al principio intenté encajar copiando lo que veía en mis colegas masculinos.

Me ponía ternos negros o grises.
Adoptaba una actitud muy seria.
Cuidaba cada palabra para que sonara “importante”.

Hoy lo recuerdo y me río.

Era como intentar insertar una pieza redonda en un espacio cuadrado.

Simplemente no podía funcionar.

No era yo.

Cuando me nombraron CEO de UPC y de Laureate Perú en el 2004, incluso redoblé ese esfuerzo por encajar.

Por suerte, tuve la oportunidad de pasar por dos procesos de coaching —uno de ellos internacional— para ejecutivos senior de Laureate Education.

Ese proceso de autoconocimiento, introspección y evaluación 360° me llevó a un descubrimiento profundamente liberador:

mi estilo de liderazgo era distinto… y precisamente por eso era efectivo.

Mi forma de liderar surgía desde lo más profundo de mi ser.
Era un liderazgo auténtico que inspiraba confianza.

Desde entonces emprendí un nuevo viaje —en el que sigo hasta hoy—:

el de liderar siendo yo misma.

El liderazgo más poderoso no es el que imita un modelo. 

Es el que nace de quien realmente eres


PERLA Nº2

El síndrome del impostor tiene cura

El síndrome del impostor es mucho más común de lo que imaginamos.

Afecta a hombres y mujeres, pero con mucha más frecuencia a las mujeres.

En mi caso era un caso severo —aunque muy bien oculto.

Detrás de una aparente seguridad había una profunda desconfianza en mi propia capacidad.

Muchas veces pensaba:

“Estoy aquí por un golpe de suerte.”
“¿En qué momento se van a dar cuenta de que no estoy a la altura?”

Ese síndrome se manifestaba en una necesidad constante de demostrar que sí era competente.

Mi agenda semanal era de terror.

Me preciaba de poder atender todo y a todos.
No me daba un minuto de respiro.

Los fines de semana me preparaba para resolver todos los desafíos que teníamos por delante.

Decía sí a cosas a las que hoy diría no:

el viaje innecesario,
el cuarto evento nocturno de la semana,
la reunión urgente que se cruzaba con mi entrenamiento de salto ecuestre.

Vivía en un estrés permanente.

Y no reconocí a tiempo el síntoma: migrañas severas.

La cura vino por dos lados.

El primero fue un momento de quiebre.

En el 2004 terminé en la clínica con vértigo —producto de migrañas no tratadas— y me dije:

“No más. Esto tiene que cambiar.”

Ese fue el inicio de un cambio profundo en mi vida:

alimentación saludable, ejercicio y mindfulness.

Descubrí que soy parte del Club de las 5 de la mañana.

El segundo factor fue que mi track record empezó a hablar por mí.

La evidencia —en términos de resultados y reconocimientos— terminó por convencerme.

Fue otro momento de liberación.

No tengo que ser perfecta.
No estoy aquí para probarle nada a nadie.

Hoy mi agenda sigue siendo intensa, pero está balanceada.

Cuido mi salud física, mental y emocional.
Pongo límites.
Cultivo relaciones sanas.

Y me conozco lo suficiente para saber cuándo mi presencia agrega valor, cuándo dar rienda suelta a mi creatividad y cuándo confiar en mi intuición y en la sabiduría que dan los años bien vividos.


PERLA Nº3

No dejes pasar las oportunidades

Siento que fui valiente en mi vida.

Acepté vivir muchas experiencias a pesar de la angustia —y en algunos casos del terror.

No le rehuí a las oportunidades.

Una de las más memorables fue cuando, en el CADE Ejecutivos 2013, me invitaron a formar parte del Grupo Educación en los Compromisos del Empresariado Peruano.

Nunca había hablado frente a una audiencia tan grande y exigente.

Cuando subía las escaleras al escenario… me temblaban las piernas.

Pero respiré hondo y me lancé.

Nunca olvidaré la ovación de pie que recibimos.

La visibilidad que me dio participar en CADE abrió muchas puertas.

Me llevó a formar parte del Consejo Consultivo de Ponte en Carrera, a ser presidenta del CADE Educación 2016 “Educación fuera de la Caja”, y a conocer a muchos líderes empresariales que ampliaron enormemente mi red de contactos.

Las oportunidades hay que aprovecharlas.

Son experiencias de aprendizaje.

Te ayudan a conocerte mejor, y ese autoconocimiento fortalece la confianza en ti misma.

Muchas veces terminan siendo detonantes de cambios de trayectoria que te impulsan hacia adelante.

Y son espacios de networking invalorables

El Programa Compass

Los últimos estudios sobre mujeres en el mundo corporativo muestran que aún existen desafíos:

brechas salariales,
menos oportunidades de ascenso,
y mayor exposición al burnout.

Pero también estamos viviendo un momento de transformación cultural.

Hoy hay mayor conciencia sobre la importancia de la diversidad en el liderazgo y más programas de desarrollo de liderazgo femenino como Compass de Laureate Perú.

Mi camino hacia un liderazgo auténtico, de alto impacto e influencia, fue muchas veces solitario.

Por eso celebro que hoy las mujeres recorran ese mismo camino acompañadas.

En espacios seguros donde pueden crecer, compartir experiencias y desarrollar confianza en su propio liderazgo.

Hay que tener coraje para liderar siendo tú misma. 

Pero cuando una mujer se atreve a hacerlo, abre camino para muchas más.

 




Mariana Rodriguez Risco


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